
Un refugio en el caos
Qué haces cuándo no sabes qué hacer?
Te resguardas en lo conocido. En un paseo o una playa que ya conoces bien. Un rinconcito que te represente un potente álbum de recuerdos que rememore que la vida seguirá su curso, y tú volverás a ser tan feliz como en aquél entonces. Y ya sí, déjate llevar. Caminando al compás de las olas, con paso firme y sin miedo a que tu curso acabe, así como ellas hacen. Finge seguridad pese a que haya agua en tus ojos y un fuerte rugido en tu corazón. Hazlo oyendo los susurros del viento, asintiendo como si comprendieras lo que te cuenta. Tarareando la melodía que los pájaros acompañan con sus cantos, narrando todo sin llegar a pronunciar palabra. Deja que todo te resbale, así como las gotas de rocío se deslizan por los tallos de las flores en primavera, haciéndoles cosquillas y provocando sus risas. Así como la arena se esfuma de tus pies a cada paso que das, haz borrón, y cuenta nueva de todo lo negativo que encarcela tu mente. Cierra los ojos y simplemente avanza. Sea como sea. No hace falta correr, tan sólo fluye, verás como acabas encontrando un destino que tenga sentido. Así como los planetas giran sin parar, sin importar que las galaxias choquen a su alrededor, provocando caos preciosos que la mayoría no llegamos a apreciar. Permítete existir sin importar el caos. Merece la pena tanto para ti, como para otras personas que quizás conozcas, o quizás aún no hayan llegado a tu vida porque están esperando a que llegues al capítulo en el que ellos aparecen y la ponen patas arriba de la forma más bonita que pueda haber. Tú también sales en el álbum de mucha gente, y ellos también recurren a las instantáneas de sus momentos favoritos cuando se sienten perdidos. Eres la brújula de alguien. Permite que sea el tiempo quién guíe tu camino. Todo va bien y todo va a ir bien.
- Amanda Culer



